El rio Tiber o fiume Tevere (en italiano) es un río que cruza Roma desde norte hacia sur. Su nacimiento está en los Apeninos y desemboca al oeste en el Mar Tirreno.
En la antigüedad fue una importante vía mercante. Hoy sólo se navega con fines turísticos (barcos de excursión salen durante el día) o también se utiliza para la realización de algunos deportes fluviales.
No es un río con caudal y profundidad suficiente como para ser utilizado como medio de traslado, cruceros o transporte.
Como río de llanura que nace en montañas y desemboca muy cerca en el mar, su cauce es muy variable y tiene crecidas imprevistas muy fuertes.
Muros marginales en las orillas (Lungotevere), impiden actualmente que su variable cauce genere inundaciones sobre sus orillas, o cuanto menos las suavizan.
Sin embargo, en la antigüedad hay referencias de devastadoras crecidas (3 ó 4 muy grandes por siglo), que dejaban un tendal de destrucción y normalmente eran seguidas de epidemias por efecto de las aguas estancadas.
Hoy tanto el río como sus elegantes puentes forman parte del panorama urbano de Roma y hermosas panorámicas se logran de la ciudad y su río.
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